Después de realizar las reflexiones sobre los contenidos del Máster, he vuelto atrás para echar un vistazo a las metas y expectativas que tenía en los inicios de éste. Mi punto de partida resulta bastante ambicioso pero a la vez, ha resultado provechoso ya que cuanto más ganas se tiene de aprender mejor se aprende.
Una de las preguntas que me ha gustado ver en mis reflexiones iniciales es ¿por dónde empiezo?. Creo que esta puede ser una de las cuestiones más frecuentes cuando alguien empieza algo nuevo: una etapa, un trabajo, unos estudios, una vida diferente... Y cómo no, los profesores no somos menos. A lo largo del Máster he podido ir explorando e investigando sobre conocimientos, experiencias y opiniones que me han ayudado a saber mejor lo que haría (y lo que voy a tener que hacer) al enfrentarme a una clase de E/LE. Definitivamente, ahora tendría mucha más seguridad para dar un paso adelante y decir: sé que no lo sé todo, me falta mucho por aprender pero ¡vamos allá!
Otras preguntas más específicas que me hice fueron:
¿Se emplean las mismas metodologías? Yo diría que sí y en el fondo no me sorprende que al tratarse de enseñanza de lenguas se usen las mismas metodologías ya que al fin y al cabo, la base es la misma. Lo único que puedo destacar es que he observado que se deben tener en cuenta otros factores relacionados con el alumnado y el entorno que pueden cambiar drásticamente y que en cambio, en el entorno en que yo acostumbraba a moverse, no.
¿Cómo puedo facilitarles el aprendizaje? Tal y como comentaba anteriormente, el Máster me ha dado ciertos conocimientos específicos que me ayudan a facilitar ese aprendizaje a los alumnos. Concretamente, conocimientos sobre adquisición del léxico o literatura dentro de la lengua en sí o si hablamos de la enseñanza de la lengua también he aprendido a saber cómo evaluar, qué medios utilizar o comprender mejor cómo se adquiere una segunda lengua para ayudarlos a aprender.
¿Es difícil para ellos? ¿Es diferente dependiendo del país que provengan o la lengua que hablen? Debo decir que la respuesta a esta pregunta está bastante más clara que al principio. Definitivamente, se deben tener en cuenta las características de tus alumnos para llevar a cabo la enseñanza y la L1 es un factor clave. Dependiendo de cuál es, los errores serán unos u otros y comprenderán mejor o peor la estructura de la lengua o estarán más o menos familiarizados con el vocabulario, por ejemplo. De la misma manera, también se debe tener en cuenta su cultura de aprendizaje ya que cada país tiene sus propias creencias sobre la educación y se puede llegar a notar mucho la diferencia entre los alumnos.
¿Cómo evalúo? Gracias a la impartición de una asignatura cuya entera dedicación fue formarnos para saber cómo evaluar debidamente, también he conseguido una respuesta bastante completa a esta pregunta. Hemos podido ver diferentes formas de evaluación, a la vez que aprender a hacer una toma de decisiones sobre cuál de ellas elegir para situaciones distintas. Además, la familiarización con ciertas instituciones oficiales y sus formas de evaluación nos han ayudado a tener un punto de vista bastante contrastado.
Para acabar, en cuanto al cumplimiento de expectativas y metas, he de decir que tal y como me proponía, he aprendido más sobre la docencia y además desde un punto de vista distinto. Me ha gustado ver cómo aprendía sobre la enseñanza de lenguas a través de mi propia lengua nativa y cómo además puedo llegar a enriquecer a mis alumnos a través la cultura con la que he nacido y crecido. He adquirido también estrategias y medios para poder ser más competente en mi labor y aunque considero que todavía me queda mucho por aprender, mi esfuerzo ha valido la pena. De la misma forma, aunque todavía no estoy segura de que sirva para ampliar mis salidas laborales siento una enorme satisfacción de estar participando en este proceso de aprendizaje del que todavía me queda mucho por hacer.


